Mercantil

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Como asesores, cuando nos encargamos de la parte mercantil de una empresa, nuestra función principal implica proporcionar asesoramiento en todos los aspectos relacionados con las operaciones comerciales y legales de la entidad. La parte mercantil se centra en las transacciones comerciales, contratos, relaciones con clientes y proveedores, así como el cumplimiento de normativas relacionadas con el comercio y las actividades empresariales. Algunas de las responsabilidades y funciones específicas de un asesor mercantil son las siguientes:

Elaboración y revisión de contratos

Participamos en la redacción y revisión de contratos comerciales, acuerdos de compra-venta, contratos de servicios, entre otros. Nos aseguramos también de que los contratos cumplan con las leyes aplicables y protejan los intereses de la empresa.

Negociación comercial

Asesoramos en las negociaciones comerciales con clientes, proveedores y otras partes interesadas, garantizando que los términos y condiciones acordados sean favorables y estén en conformidad con la normativa.

Resolución de disputas comerciales

Gestionamos y asesoramos en la resolución de disputas comerciales, participando en procesos de mediación, arbitraje o litigios, según sea necesario.

Relaciones con clientes y proveedores

Establecemos políticas y procedimientos para gestionar las relaciones con clientes y proveedores, así como también asesoramos en la resolución de problemas y conflictos comerciales.

Normativas de comercio internacional

Ofrecemos asesoramiento sobre normativas y regulaciones en comercio internacional, facilitando el cumplimiento de requisitos aduaneros y normativas de explotación e importación.

Seguridad de la información y privacidad

Asesoramos en asuntos relacionados con la seguridad de la información y la privacidad de datos, garantizando el cumplimiento de las leyes de privacidad y protección de datos.

Como asesores mercantiles, nos encargamos de garantizar que las actividades comerciales de la empresa se desarrollen de manera legal, ética y eficiente. Esto implica la gestión de contratos, el cumplimiento normativo, la protección de la propiedad intelectual, la resolución de disputas y otras cuestiones relacionadas con las operaciones comerciales de la entidad.